¿Por qué la obesidad ha sido declarada como una epidemia a nivel mundial?

Porque reúne las condiciones necesarias para serlo; una epidemia es un mal  o daño que se expande de forma intensa e indiscriminadai y precisamente así es la manera en que el sobrepeso y la obesidad avanzan alrededor del mundo: intensa e indiscriminadamente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o del sobrepeso.ii Se estima que, en 2014, 41 millones de niños menores de 5 años presentaban sobrepeso u obesidad; alrededor de 10 millones más que en los dos decenios anteriores.iii Y este proceso, que tuvo sus inicios en países desarrollados, ya no discrimina a las regiones con economías emergentes. La cantidad de niños con sobrepeso ha superado el doble registrado en 1990 y alcanzó, en 2014, a 15,5 millones de niños en aquellos países de medianos y bajos ingresos.3
Nuestro país no es ajeno a esa tendencia mundial. En el gráfico 1 puede observarse las cifras de prevalencia de sobrepeso y obesidad según las últimas encuestas disponibles en nuestro país. Allí puede observarse que la población adulta es la que se encuentra más afectada por este problema de salud pública. A través de los resultados de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) queda en evidencia su magnitud: en 2013, el 57.9% de los adultos presentaba algún grado de exceso de peso (sobrepeso u obesidad)iv. Pero debe reconocerse que el problema tiene un inicio en la infancia. En 2005, la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) ya identificaba a la obesidad, junto a la baja talla, como el problema más prevalente entre los niños y niñas de 6 a 60 meses de edadv, y los datos de la etapa escolar demuestran que 1 de cada 3 niños tiene exceso de peso (sobrepeso u obesidad).

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de ENNYS (2005), PROSANEvi (2013), Encuesta Mundial de Salud Escolar (2012) y 3ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013)

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de ENNYS (2005), PROSANEvii (2013), Encuesta Mundial de Salud Escolar (2012) y 3ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013) .

La OMS sostiene que el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles y que, por consiguiente, hay que dar gran prioridad a la prevención de la obesidad infantilviii. Por estas razones, en 2014, la Comisión para acabar con la obesidad infantil tras mantener consultas con más de 100 Estados Miembros de la OMS y examinar casi 180 comentarios en línea, ha elaborado un conjunto de recomendaciones para combatir con eficacia la obesidad en la infancia y la adolescenciaix. Entre sus principios rectores la Comisión afirma que la integración en un enfoque que contemple el curso de vida ofrecerá beneficios adicionales para la salud a largo plazo. Se deben integrar las intervenciones para combatir la obesidad infantil con iniciativas de la OMS y otras iniciativas, partiendo de un enfoque que contemple el curso de vida.

Un número cada vez mayor de niños van camino de ser obesos, incluso antes de nacer.  Por ello existen varias estrategias de la OMS y de otros organismos de las Naciones Unidas y distintos planes para su puesta en marcha encaminados a mejorar al máximo la nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño y la salud de los adolescentes.

Ninguna intervención por sí misma puede frenar la creciente epidemia de la obesidad. Para conseguir resultados positivos contra la obesidad infantil es necesario prestar atención al entorno obesogénico y a las etapas cruciales del curso de vida.

Para acceder a las fichas del Observatorio CESNI sobre prevalencia de sobrepeso y obesidad haga click aqui.