Desde hace aproximadamente 30 años fueron surgiendo diferentes herramientas para clasificar alimentos y bebidas según los atributos de su composición nutricional. Estos son llamados comúnmente «Sistemas de Perfilado» ó «Modelos de Perfil de Nutrientes». Hoy en día existen aproximadamente 70 de ellos que se diferencian entre sí en los métodos que aplican para evaluar a los alimentos, en los nutrientes que consideran para hacerlo, en los puntos de corte que establecen para evaluar el contenido de cada uno de ellos, etc. Éstos pueden ser aplicados tanto en el ámbito regulatorio (ej: controlando la publicidad de alimentos dirigida a niños) como dentro de una industria de alimentos (ej: sirviendo de hoja de ruta para guiar mejoras e la calidad nutricional de los productos ofrecidos en el mercado), o para diseñar el etiquetado frontal de ciertos alimentos, siempre con el fin último de combatir las enfermedades derivadas de una mala alimentación. Reconociendo la elevada prevalencia de sobrepeso y obesidad en las Américas (la más alta considerando todas las regiones de la OMS), a fines del año 2014 la OPS convocó a un grupo de expertos integrado por autoridades reconocidas en el campo de la nutrición con el objetivo de elaborar un Modelo de Perfil de Nutrientes. El mismo fue lanzado el pasado 18 de febrero.

Su aplicación permite la clasificación de alimentos y bebidas según su contenido de nutrientes críticos: azúcares libres, sal, grasas totales, grasas saturadas y ácidos grasos trans. Estos criterios establecidos por la OPS se encuentran en consonancia con las metas nutricionales propuestas por la OMS para alcanzar una dieta saludable.
A diferencia de otros Sistemas de Perfilado existentes, el propuesto por la OPS considera además de los nutrientes ya citados, el grado de procesamiento del alimento a evaluar limitando su aplicación a alimentos procesados o ultraprocesados, Excluye del análisis a las preparaciones caseras y a los ingredientes que se utilizan en ellas, entre otros.
Otro elemento distintivo de este modelo es la inclusión del contenido de edulcorantes dentro de los criterios a considerar a la hora de evaluar los alimentos. La OPS expone que el consumo de alimentos que poseen edulcorantes dentro de sus ingredientes puede incentivar la ingesta de alimentos y bebidas dulces cuyo consumo en exceso puede perjudicar la calidad de dieta. Además agrega que esta premisa es de vital importancia en niños pequeños ya que en esta edad se crean los hábitos de consumo que los acompañarán toda la vida.
La adopción y aplicación de este nuevo modelo por parte de los Estados Miembros podrá ser una herramienta de gran utilidad en el ámbito regulatorio que ayudará a crear ambientes adecuados para alcanzar una alimentación sana, y por consiguiente, prevenir enfermedades y promover la salud.

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