El cuidado durante este periodo puede resultar determinante para el desarrollo de una persona y su potencial.

 

El cuidado durante este periodo puede resultar determinante para el desarrollo de una persona y su potencial.

Los 1000 días críticos están comprendidos entre la concepción y los dos años de edad y son trascendentales para la expresión del potencial de una persona, y en consecuencia para la conformación del capital humano de una sociedad. Lo novedoso radica en la contundente evidencia disponible a escala global que demuestra que la implementación efectiva de intervenciones en el cuidado de la mujer en edad fértil, lactancia, y los primeros años de vida de los chicos, cambian la capacidad de aprender en la escuela y de insertarse productivamente en la sociedad.

Es necesario tomar conciencia que la mayor parte de los problemas nutricionales más prevalentes en nuestro país como: Retraso crónico del crecimiento 8% – Deficiencias especificas de micro nutrientes 10% y 30% – Obesidad 20% y 45%, tienen sus orígenes en esta etapa. A su vez estos problemas, tienen consecuencias sobre la salud, carga de enfermedades y rendimiento escolar, entre otros. Según la última encuesta realizada en el 2007, 4 de cada 10 niños menores de 6 años presentaba alguno de estos problemas y en muchos casos más de uno.[/fusion_text]

Los 1000 días es un concepto que convoca a la acción, ya sea a través del cuidado del embarazo, la promoción efectiva y personalizada de la lactancia materna y la adecuada, oportuna, nutritiva y variada alimentación complementaria. Este concepto requiere del compromiso de la familia y la sociedad.

A su vez, el papel del Estado es central en la promoción del crecimiento temprano en las familias más vulnerables. Las políticas públicas no son suficientes si no se acompañan de la participación activa de ellas.  Contamos con el conocimiento y los recursos necesarios para enfrentar exitosamente el cuidado de los mil días críticos, el verdadero desafío consiste en lograr una efectiva implementación.

Los 1000 días, no ataca los problemas aislados, sino que, a través del cuidado optimo de la etapa del ciclo vital, logra resultados sinérgicos y en cascada. En la prevención de la anemia, cinco medidas, casi sin costo, han demostrado ser eficaces cuando se aplican de una manera coordinada y oportuna. Ellas son:

  • Suplementacion de hierro durante el embarazo
  • Aplicación de ocitocina en el parto
  • Ligadura oportuna del cordón
  • Lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida
  • Alimentos complementarios adecuadamente fortificados

Una implementación efectiva de ellas, reduciría en menos de un año la anemia, pero sus verdaderos beneficios sobre rendimiento escolar, inserción productiva y capital social se verán décadas más tardes. La provincia de Corrientes, trabajando en los 1000 días críticos con un alimento fortificado y la capacitación de sus agentes sanitarios, ha logrado disminuir a la mitad la anemia. Algo similar sucedió en la evaluación de Plan Mas Vida  de la provincia de Buenos Aires. No faltan recursos, sino decisión.

Otra particularidad es que los 1000 días transcurren en una ventana muy estrecha de tiempo, en que nuestros genes se encuentran abiertos para leer señales del medio ambiente – tanto positivas como negativas – que modulan el capital genético. Esta flexibilidad “epigenetica” tiene consecuencias para el resto de la vida y especialmente en las niñas, se refleja en la siguiente generación.

El cuidado de la mujer embarazada en nuestro país no está limitado por el acceso al sistema de salud, ni en el subsector público ni en el privado o social, pero es crucial que la atención sea temprana y efectiva. El control adecuado de la progresión de peso gestacional adquiere especial importancia hoy, dado que alrededor de la mitad de las mujeres adultas padecen exceso de peso (sobrepeso u obesidad).  Se sabe que la obesidad al comienzo del embarazo aumenta el riesgo de complicaciones y de cesáreas, duplica el riesgo de bajo peso de nacimiento así como también el alto peso de nacimiento. A su vez, se ven altos riesgos de diabetes gestacional, disminuye la tasa de inicio de lactancia e incrementa su abandono temprano.

La leche de madre es el mejor alimento para un niño. Se ha demostrado que la lactancia materna tiene los siguientes beneficios:

  • Disminuye entre el 15% y el 30% el riesgo de obesidad
  • Reduce tanto la diabetes tipo II (40%) como la tipo I (30%)
  • Reduce el riesgo de leucemias y linfomas en la vida adulta (15% y 20% respectivamente)
  • Reduce la enfermedad celiaca (52%)
  • Reduce la enfermedad inflamatoria intestinal (31%)
  • Reduce el síndrome de muerte súbita del lactante (36%)
  • Reduce las internaciones por enfermedades respiratorios en el primer año de edad (50%)
  • Y también de posibles gastroenteritis como así también de otitis media (63%)

Hoy en día, la principal caída de la lactancia coincide con la finalización de la licencia por maternidad. Es necesario replantear todas nuestras políticas, destinadas a proteger el derecho que tiene todo niño de recibir el pecho de manera exclusiva los primeros seis meses de vida. Más allá de la comunicación, el compromiso real es de todos los sectores de la sociedad, para brindar un entorno laboral,  legal y de cuidado que posibilite que las madres puedan amamantar.

A partir del sexto mes de vida, las necesidades nutricionales no pueden ser cubiertas exclusivamente por la leche materna y es aquí donde se introducen los primeros alimentos que la complementan. La promoción de una alimentación perceptiva con alimentos de adecuada calidad nutricional, promoviendo una actitud receptiva por parte de la madre, ha demostrado ser eficaz para la prevención del retraso del crecimiento de los niños menores de 5 años.

El cuidado de los 1000 días críticos conduce a que los niños ingresen en el sistema educativo formal en condiciones de máxima educabilidad.