Una quinta comida que se incorpora a las 4 comidas tradicionales

Pocas semanas atrás cobró estado público a través de los medios de comunicación los resultados de un estudio poblacional del CESNI que demuestra que los argentinos -especialmente en las grandes ciudades- realiza regularmente una quinta comida. Entendemos que es una comida porque forma parte de una hábito extendido, (79% de las personas), regular (en un 80% de las ocasiones a lo largo de la semana), en todos los grupos biológicos (87% preescolares, 78% escolares, 81% adolescentes y 78% adultos) y tiene una contribución nutricional significativa (135 a 194 Kcal/ día) de alrededor del 8 al 10% de las necesidades energéticas diarias. Sucede especialmente a media mañana o a media tarde y en el 54% de las ocasiones estuvo compuesto por alimentos que pueden considerarse saludables, en relación con su tenor de grasas, sodio, azúcar, fibra y densidad calórica.

Ya el sólo hecho de ponerle un nombre a esta “quinta comida” implica un posicionamiento sobre su valor en relación con la salud.  Es por eso que, no sin muchas dudas, lo denominamos con el neologismo de “snackeo”. En el mundo hispano parlante son muy variadas las denominaciones (botanas, bocaditos, boquitas, piqueo, etc.) y cada uno le imprime alguna valoración de acuerdo al tipo de alimentos que lo componen. Lo que nos demuestra este estudio es que el snackeo puede ser también saludable, de acuerdo al tamaño de su porción y su composición nutricional lo que representan una oportunidad para mejorar hábitos, educar a la población, incrementar la frecuencia del consumo de frutas y lácteos (de consumo insuficiente en casi toda la población) y estimular a la industria para el diseño de alimentos con perfil nutricional más saludable. Pero también este estudio nos invita a reflexionar sobre la importancia de llevar a un plano más racional estas comidas entre horas como una herramienta que nos ayude a adecuar de una manera más flexible la cantidad de energía que consumimos al grado de actividad física desarrollado. Nuestras necesidades de energía se modifican día tras día, acorde a la cantidad e intensidad de la actividad física que hacemos. No es que debamos movernos para gastar las calorías que comemos sino que conscientemente podamos permitirnos comer más cuando hemos hecho más actividad y obviamente la inversa cuando tenemos días sedentarios. Hacer consciente la ingesta en el snack y tomar registro de nuestros días más activos es una manera de mejorar el balance energético y prevenir el exceso de peso.
Reconocer que existe una quinta comida es el primer paso para que como sociedad trabajemos con mayor foco en ella con el propósito de construir hábitos más saludables. La industria, la educación, las políticas públicas, la legislación, la publicidad son algunas de las áreas que deberán tomar nota pero además cada uno de nosotros deberemos hacer más consciente qué y cuanto comemos entre comidas.