El objetivo de la educación alimentaria nutricional en la población infantil, es comunicar, transmitir y enseñar hábitos de vida y de alimentación saludables que permitan mejorar y/o preservar la salud actual y futura de los niños. Es un proceso de aprendizaje que implica la adquisición de conocimientos, el reconocimiento de la necesidad del cambio, y en última instancia el cambio de hábito.

La educación alimentaria es una herramienta fundamental para prevenir, controlar, y hacer frente a los problemas nutricionales de la infancia y de la vida adulta. Las problemáticas de salud observadas en la población infantil actual como el incremento del sobrepeso y de la obesidad infantil, y la malnutrición por deficiencia de micronutrientes como el hierro, calcio, zinc, vitamina C, se encuentran estrechamente relacionadas a malos hábitos alimentarios, dietas monótonas de baja calidad nutricional y estilos de vida poco saludables, adquiridos muchas veces del entorno familiar y social. De allí la importancia de las intervenciones educativas para corregir e incorporar hábitos saludables que influyan positivamente en la salud de nuestros niños.

La educación alimentaria debería darse en todos los ámbitos de la vida de un niño, en el hogar, en la escuela, en el club, y hasta en los momentos de juego y recreación.

La educación alimentaria no es sólo cuestión de los licenciados en nutrición, de los médicos y de los profesionales de la salud, sino que involucra también a todas las personas adultas que influyen en la formación y educación de los niños, tales como padres, familiares, cuidadores, docentes, etc. Es de gran importancia que éstos se interioricen en la temática para sumarse al desafío de mejorar la alimentación de nuestros niños.

Con la enseñanza nutricional se intenta que los niños puedan incorporar gradualmente buenos hábitos alimentarios y estilos de vida saludables con el objetivo último de establecer hábitos perdurables. Para ello debemos brindar mensajes sencillos y medidas concretas para que puedan llevar los conocimientos aprendidos a sus vidas cotidianas, ponerlos en práctica y mejorar su estado de salud.

Desde el Cesni, entendemos que la promoción de hábitos alimentarios y estilos de vida saludables no es tarea fácil y que la ausencia de herramientas apropiadas para llevar adelante propuestas educativas interesantes y atractivas para los chicos es un obstáculo a la hora de trabajar con ellos.
La experiencia ha demostrado, que los niños responden favorablemente cuando las actividades lúdicas forman parte de la enseñanza. Debido a esto, se recomiendan las actividades educativas que combinan el conocimiento con el juego.