El elevado consumo de azúcares libres es motivo de preocupación, porque su ingesta se asocia a dietas de pobre calidad, obesidad, caries y riesgo de enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, diabetes y el cáncer. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcares libres no supere el 10% de las calorías diarias1. Los denominados azúcares libres incluyen a los monosacáridos y disacáridos agregados a los alimentos durante su elaboración doméstica o por la industria, y los azúcares naturalmente presentes en la miel, jarabes, jugos de frutas y jugos concentrados de frutas.

En el siguiente gráfico muestra el consumo de azúcares totales (azúcares libres y azúcares intrínsecos como la lactosa de leche y yogur, la fructosa de frutas y hortalizas) expresado en gramos por individuo por día. El mismo ha sido elaborado en base a información recolectada por recordatorio de 24 horas, en una muestra probabilística por conglomerados de 5401 personas de siete grupos biológicos (lactantes, preescolares, escolares, adolescentes, mujeres en edad fértil, madres de niños de 0 a 6 meses y adultos mayores de 60 años) evaluados por la Primera Encuesta Alimentaria Nutricional de la Ciudad de Buenos Aires.

Los datos revelan que la ingesta de azúcares totales aumenta junto con la edad hasta la adolescencia, donde se evidencia la mayor ingesta promedio, y luego desciende en la edad adulta, principalmente a expensas de la reducción del aporte de las bebidas.

 

Analizando el gráfico según las edades, se observa que entre los niños menores de 2 años el 80% de los azúcares es aportado por alimentos que los contienen naturalmente (leches, vegetales y frutas), mientras que a partir de los 2 años aumenta el aporte de azúcares libres o agregados en la elaboración de alimentos y bebidas, llegando a un máximo en la adolescencia, donde el 78% de los azúcares proviene de alimentos con azúcares libres (bebidas, azúcares, dulces y golosinas, cereales, panificados y galletitas). Los adultos mayores presentan la menor ingesta de azúcares, y cerca de la mitad de éstos provienen de fuentes naturales.

Este estudio poblacional confirma que el consumo de azúcares agregados es elevado. Es importante reconocer la distribución poblacional e identificar cuáles son los alimentos que aportan los azúcares en cada edad para diseñar  políticas públicas, campañas de educación y compromisos con la industria con la finalidad de acercar, poco a poco, el consumo de azúcares agregados a las recomendaciones de la OMS.

 

 

World Health Organization. Sugars intake for adults and children, Guideline. 2015.http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugars_intake/en/