A fines de Marzo último, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) anunció el Decenio de Acción sobre Nutrición 2016-2025, que tiene como objetivo desencadenar una intensa acción para acabar con el hambre y erradicar la desnutrición en todo el mundo, asegurar el acceso universal a una alimentación más saludable y más sostenible para todas las personas.

La resolución es el fruto de casi 2 años de intensas negociaciones que comenzaron en 2014 y en la que participaron representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y los países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Noviembre del 2014, ministros y altos funcionarios de más de 170 países, entre ellos Argentina, aprobaron la Declaración de Roma sobre la Nutrición y el marco para la acción en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición. En el 2015, la FAO y la OMS decidieron avanzar en la proclamación de la Acción en Nutrición y posteriormente los Estados Miembros de la ONU decidieron seguir avanzando sobre estos pasos.

La resolución alienta a que la FAO y la OMS sean quienes lideren la implementación del Decenio de Acción para la Nutrición, junto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), mecanismos de coordinación que implican el Comité de las Naciones Unidas Sistema Permanente de Nutrición (SCN) y plataformas integradas por diversos participantes, como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Por otra parte, invita a los asociados internacionales, la sociedad civil, el sector privado y el mundo académico para apoyar activamente a los gobiernos en pos de garantizar la plena aplicación de los pasos descritos en la Declaración de Roma y el marco de la acción. Desde esta Asamblea General se estimula a que los gobiernos establezcan objetivos nacionales de nutrición para el 2025 y sus respectivos indicadores, buscando comprometer en el ejercicio de su plena función y responsabilidad como Estados para hacer frente a la desnutrición, baja talla, emaciación, bajo peso y el sobrepeso en niños menores de cinco años de edad, así como la anemia en las mujeres y los niños. Especial énfasis se hace en el compromiso de los gobiernos para lograr invertir las tendencias crecientes en el sobrepeso y la obesidad y reducir la carga de enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación en todos los grupos de edad.

Ésta es una nueva acción librada dentro de la agenda del desarrollo sostenible, que guía a la búsqueda conjunta de seguir combatiendo el hambre y todas las formas de malnutrición.

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Nota de la Organización Mundial de la Salud