Su Fundador

Alejandro O´Donnell

(1938-2008)

Fundador y primer director de CESNI

El Doctor Alejandro O´Donnell supo cultivar el respeto y la admiración de todos quienes lo conocieron: colegas, pacientes, discípulos y amigos. Una personalidad sobresaliente por su profunda calidad humana, ética indiscutible y una genuina pasión profesional por la niñez de nuestro país.

Alejandro siguió la vocación médica de su padre y anticipando lo que sería una constante en su vida, culminó en menos de 4 años la carrera de medicina y fue el practicante más joven del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la ciudad de Buenos Aires, en donde posteriormente se formó como especialista en gastroenterología formando las primeras camadas de la especialidad en Argentina. Concibió la Unidad metabólica de la Maternidad Sardá donde se desarrollan los primeros balances nutricionales de recién nacidos y prematuros en nuestro medio. Pocos años más tarde, retorna a su alma mater como jefe de la Unidad 1 del Hospital de Niños en donde fundó el laboratorio nutricional y la Unidad de recuperación de niños desnutridos. Pionero en concebir la recuperación nutricional como un todo que involucra cuerpo, mente y familia, motiva a las primeras voluntarias de CESNI a donar su tiempo en la Sala de Juegos de la Unidad 1. Por aquel entonces, una innovación impensada de la que se nutrieron otras muchas experiencias que rápidamente se multiplicaron en Argentina. Luego, la inauguración del Hospital nacional de Pediatría lo enfrenta con el desafío de un abordar otras formas de desnutrición. Con el liderazgo de Alejandro, el Departamento de Nutrición y Metabolismo fue único en su especie enfrentando la desnutrición clínica, la nutrición intensiva, el tratamiento de la obesidad y de complejas patologías que requirieron de un laboratorio de apoyo más complejo. Surge la residencia de nutrición clínica pediátrica.

Inquieto y voraz por el conocimiento es difícil rastrear el ADN científico de Alejandro. Indudablemente Sam Fomon, fue uno de sus mentores. Discípulo de Sam en la Universidad de Iowa, sus investigaciones sobre “el feto de referencia” fueron una lectura obligada de todo el que estudiase requerimientos nutricionales en las primeras etapas de la vida. Con Sam, quien donara su biblioteca personal a CESNI en muestra de reconocimiento y amistad, aprendió de la disciplina y la rigurosidad de las mediciones. Por eso, Alejandro inculcó en todos sus discípulos la gimnasia del laboratorio como parte indisoluble de las destrezas de un investigador. Luego, como becario de Naciones Unidas, en el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) en Guatemala trabajó con Fernando Viteri en la Unidad de Nutrición y Metabolismo. Rigurosidad y metodología aplicadas al terreno, a la comprensión del fenómeno nutricional fuera de los límites de un hospital. Ambos mentores representaron mucho en su vida y en su futuro.

Cuando regresa a la Argentina, tiene la firme decisión de crear una Institución que canalizara las inquietudes de investigación y la formación de jóvenes profesionales comprometidos con la nutrición infantil. Así, en julio de 1976 nace CESNI.

Horacio Lejarraga, Enrique Abeyá Gilardón, Luís Aramayo, Sergio Britos y el que suscribe, fuimos compañeros asociados en la dirección de CESNI. Un Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil que buscó amalgamar Asistencia, docencia e Investigación, tres pilares sobre los que se basó la proyección hacia la comunidad de la misión de CESNI: promover una mejor nutrición y salud infantil.

Formalmente podrían mencionarse las numerosas sociedades de las que fue miembro, secretario o presidente. Muchas, porque la misma llama que inflamaba su vida, lo hacía comprometerse en toda actividad relacionada con la nutrición infantil. Prácticamente no ha habido tema trascendente que no hubiese estimulado: Lactancia materna, re-hidratación oral, apoyo nutricional, diarrea infantil, obesidad, alimentación parenteral, transición nutricional, deficiencia de hierro enfermedades crónicas, retraso crónico de crecimiento, alimentación complementaria … En fin, una larga lista de problemas a los que de su mano CESNI fue encontrando soluciones racionales.

Quizás su inagotable energía que lo llevaba a trabajar 20 hs al día era porque en su inconsciente anticipara su pronta desaparición. Una vida plena, que ha dejado una larga y prolífica progenie científica de profesionales que hoy se encuentras diseminados a lo largo y ancho del país.

CESNI y la nutrición infantil de la Región tienen una deuda de gratitud con Alejandro O´Donnell de quién se ha dicho con justicia que puede considerarse el padre de la nutrición infantil en Argentina.

Esteban Carmuega.-